El primer sábado, después de comer en el Herón, vinieron a vernos Bego y Diego, y montamos a los peques en un tren... Echamos unas buenas risas viéndolos tan serios con las manos al volante.


Y en esta con los abuelos luciendo chaqueta de aviador... Lo chulo que está el tio.
En el puente nos quedamos tranquilitos en casa, y los abuelos disfrutaron mucho del chico y nosotros pudimos dormir un poco por las mañanas... Esas pequeñas alegrías de la vida.
Nico se levantó así de contento...
Y para acabar, el peque nos sorprendió probando unas natillas de chocolate. Al final casi no nos deja ni probarlas.
Muchos besos, nos vemos en Navidad.