Aprovechamos para comer en una bodega de El Perdigón (no pudimos bajar a la buena por culpa de los carros...) y merendamos unos pinchos morunos, hasta que Diego dijo (a su modo) que ya era hora de ir para casa a cenar...
Antes de volver para Madrid, intentamos hacer alguna foto de familia, pero Diego tenía otros planes y sólo pudimos pillarle en esta...
Hasta pronto, muchachada.
1 comentario:
Mi mantu, pero que grandes que están!!!!.Cómo crecen.
Seguro que lo pasasteis de miedo.Un besu pa los 6,bueno,una para cada uno, claro está.
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